domingo, 1 de enero de 2012

Sangre española



El toro de Lidia, es hoy en día el símbolo más emblemático de España y la carta de presentación de nuestra cultura. Esto viene siendo así desde antes de que nuestros abuelos nacieran. Nuestro país se ha hecho famoso por las corridas de toros, los encierros, el flamenco y el sol. Ahora también somos conocidos por el fútbol (desde que España ganó el mundial de 2010) e incluso me atrevería a decir que el nombre de algunos jugadores se conoce en el extranjero mucho más que el de Mariano Rajoy. Pero eso son cosas temporales que cambian rápido, hoy es España el rey del fútbol y mañana puede ser cualquier otro.



Lo que no es tan fácil de cambiar son aquellas costumbres que presumen de estar ligadas a nuestra cultura como por ejemplo la tauromaquia. Los toros de Lidia, o también llamados toros bravos, han sido criados con un sólo propósito: matarlos. El orgulloso símbolo de nuestro país ha sido fruto de una rigurosa selección de las razas bovinas más salvajes y con mejor porte de todas. Estos ejemplares han sido criados con cariño y esmero para terminar en la plaza de toros mientras la gente aplaude su muerte.
Los que defienden esta tradición no son capaces de sentir el dolor del animal. Vitorean y ríen la gracia del torero mientras banderilla tras banderilla el animal es aguijoneado en el lomo. Creen que no tiene sentido que se pueda matar cerdos para comer, pero no que se pueda matar toros por diversión. Se atreven a decir que el animal no sufre, que apenas siente dolor mientras se torea y que es el mayor honor que puede aspirar un toro. Para mí esas escusas suenan igual de patéticas que quien defienda la pelea de perros o de gallos alegando que los animales están deseando matarse entre ellos. 
Los defensores de esta práctica argumentan que el toreo es cultura y también lo llaman arte. Los taurinos han llegado a pedir a la UNESCO que lo declare patrimonio cultural de la humanidad. (Cosa que me alegro de que aun no haya ocurrido.) Pues bien, por contradictorio que parezca, yo pienso que los toros sí que forman parte de nuestra cultura. Como también lo forma parte la desigualdad de derechos de la mujer en los países Islámicos, la ablación de clítoris en algunos países africanos o el canibalismo en la polinesia. No se puede negar que de forma paradójica la incultura forma parte de la propia cultura. Por muy insensible o macabro que parezca, "la cultura" no es más que aquellas costumbres o conocimientos que forman parte de un grupo social o de una época. Con esto no digo que todo lo que forme parte de nuestra cultura deba ser inamovible y protegerse. Algunas costumbres es mejor dejarlas ir o de lo contrario nunca progresaríamos.
Los gladiadores del Coliseo romano también llegaron a ser importantes en la cultura de Roma y hoy nos resultaría de locos que se siguieran realizando estas prácticas en la actualidad. La tauromaquia es muy parecida a todo esto. Es una práctica cruel y desfasada apoyada solo por los más conservadores del país. 
A la gran mayoría de los españoles les importa un bledo si los toros siguen formando parte de la cultura o no, les da igual porque han crecido viendo esta práctica como algo normal. lo más común es que digan: "A mí no me gusta y con no verlo tengo." Cerrar los ojos ante lo que sucede es desgraciadamente la actitud más habitual entre la gente de este país.
En cuanto a arte se refiere, no todos tenemos el mismo gusto. Por supuesto no negaré que los movimientos al torear tienen su técnica y en cierto modo su belleza, pero al manchar sus manos de sangre soy incapaz de ver más arte del que podría haber en un matadero. Los toreros, normalmente gente sin estudios de cuerpos flacuchos, no merecen más mérito que un carnicero que sepa cortar la carne con destreza. Se consideran muy diestros y valientes, blandiendo un capote que despista al animal al realizar la embestida. Se escudan con cobardía detrás de caballos con picas y otras personas que acudirán en su ayuda en caso de que algo saliera mal. 
Actúan como bufones para un público violento que busca satisfacer sus ansias de sangre. Se pavonean orgullosos embutidos en esos trajes de lentejuelas mientras la multitud los aclama como maestros por el mero hecho de haber matado a un animal. Después de acribillar al toro, se les obsequia por su maestría entregándoles las orejas arrancadas del animal o el rabo ensangrentado mientras lo alzan en hombros.

Todo esto suena muy bien si se tratara de la época medieval o del Coliseo romano, pero no entiendo que esto se siga practicando en la época en la que estamos. La habitual muestra de sacar el pañuelo blanco y agitarlo en señal de agrado se me antoja en cierto modo parecido a cuando los romanos levantaban el pulgar para recompensar a sus gladiadores.
Ya no tenemos esclavos, pero tenemos contratos basuras; ya no vemos a los luchadores morir en el Coliseo, pero nos regodeamos con los toros en la plaza... En el fondo nada ha cambiado, seguimos siendo unos salvajes. Nos creemos mejores por manejar el iPad y el ordenador, sabemos cosas que ellos ignoraban y nos mostramos orgullosos por nuestros avances tecnológicos. Nos creemos superiores del mismo modo que los romanos creían serlo con respecto a los bárbaros.
Podría decir que por todo esto la tauromaquia es inhumana y violenta, pero lo cierto es que no hay nada más humano que la crueldad. "Inhumano" sería molestarse en intentar salvar la vida a estos pobres animales o privarse de unos cuantos lujos para destinarlo a los que lo necesitan. Creo que, sinceramente, el término inhumano no podría ser más contradictorio e hipócrita. Deberíamos cambiar nuestras costumbres y empezar a utilizar "inanimal" como alternativa. No son ellos los que se regodean ante el sufrimiento de otros, no son ellos los que matan por placer mientras se ríen. La naturaleza es cruel, sí, pero nosotros somos los más crueles. 
No digo que haya que abolir inmediatamente el toreo, sino que se busque otro tipo de alternativas menos violentas. Velcro, banderillas adhesivas o lo que quieran... No se necesita matar a un animal para divertirse. Aunque claro, esta solución no satisfaría el ansia de sangre. ¿verdad?
No he podido hacer este tema imparcial porque la defensa del toreo no tiene ningún fundamento. Los políticos se afanan en conservar esta costumbre antigua porque mueve dinero y porque les beneficia el apoyo de la multitud que defiende la tauromaquia. Si has leído esto, espero que no cierres los ojos ante el maltrato animal. Tu indiferencia provoca que los toros sigan muriendo en la plaza. No hay revolución sin revolucionarios. ¡Exprésate!

Para más información visiten:

Por una cultura sin maltrato animal.
El soñador despierto

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Agresividad al volante

Me gustaría empezar mi primera entrada haciendo una crítica a todos aquellos conductores que van gritando a los demás como si estuvieran en medio de un partido de fútbol. Seguramente todos conocemos a alguien que suele perder los nervios al volante. Por desgracia este hábito es cada vez más común, sobretodo en las grandes ciudades. Da igual que se trate de gente mayor o de jóvenes, mujeres o hombres, con estudios o sin ellos; parece ser que este síntoma no hace diferencias. Hasta la más recatada de las mujeres podría perder la compostura y empezar a berrear como sí de repente hubiera sido poseída por el mismísimo espíritu de Belén Esteban.


Cuando era niño apenas recuerdo haber visto que esto pasara. No sabría decir a qué se debe, pero lo que sí tengo claro es que la sociedad está perdiendo el respeto hacia los demás. Antes, si tenías que frenar un poco porque otro coche se acababa de incorporar a la vía nadie se quejaba. Es más, hasta se frenaba para facilitar la incorporación y se decía: "Pase pase". Ahora no, ahora se toca la pita y se grita "¡Gilipollas!" Todo el mundo critica la manera de conducir de los demás, pero nunca la de uno mismo.  
Lamentablemente esto no ocurre sólo en la conducción, también he notado que hasta en los debates sobre política los tertulianos se quitan la palabra como si fueran un programa del corazón. El ganador de los debates de hoy en día no es el que mejor se exprese, sino el que consiga hacerse oír y entorpecer el argumento del contrario.
En este país nos importa poco la opinión de los demás y con esta actitud no es extraño que muchos lleguen incluso a bajarse del coche para golpear a quienes han cometido una infracción. Parece ser que hay gente que no sólo se conforma con los insultos. 

Esto ocurrió en la autopista M-30 de Madrid. Unos jóvenes, incluido menores, cortan el paso a un vehículo y arremeten a golpes con el conductor que en teoría había cometido una infracción:


Hace tan sólo unos días un vehículo 4x4 subió las escaleras de un centro comercial en Las Palmas de Gran Canaria y aparcó delante de la puerta principal del CC. El muelle. Las escaleras quedaron destrozadas y se dice que estuvo apunto de arrollar a dos personas. Los guardias del centro comercial avisaron a la policía y detuvieron al conductor que sorprendentemente no había bebido ningún tipo de bebida alcohólica. Para más información pinchar el siguiente enlace: Noticia sobre el suceso

Y es que la gente hace lo que le da la gana. En Canarias ni siquiera se respeta el ponerse a la derecha en las escaleras mecánicas e incluso son capaces de mirarte por encima del hombro si les pides paso. Lo primero que piensan es "¿A dónde va éste con tanta prisa?"
Mejor no decir nada de cómo se utiliza el carril izquierdo de la autopista o el central, reservado para agilizar el adelantamiento. Ya que ocurre lo mismo que con las escaleras.
En realidad eso da lo mismo, no es el tema del que quería hablar. No son las infracciones lo que intento debatir aquí. Independientemente de quién tenga la razón o quién no, debemos intentar calmarnos y tratarnos con más respeto. Dar gritos sólo nos pondrá más furiosos y no solucionará nada. Afectará del mismo modo a quién nos escuche, ya sea el de enfrente o los acompañantes que vayan en nuestro propio vehículo. Sobretodo si se va con niños. 
Así que si eres de los que pierden la paciencia y gritan todo tipo de insultos ordinarios cuando conduces, espero que este texto te ayude a ver que lo único que haces es poner nerviosa a la gente de tu alrededor. Respira hondo e intenta relajarte de otra manera.

Por un mundo sin gritos al volante
El soñador despierto






martes, 27 de diciembre de 2011

Primera vez

¡Hola a todos!

Hoy día 27 de diciembre de 2011, a tan solo un par de horas para el día de los inocentes, he decidido crearme un blog. No sé muy bien de qué va esto, ni de lo que la gente suele contar por aquí, pero de lo que sí estoy seguro es de que me gusta escribir. Intentaré subir entradas interesantes que sirvan de alguna utilidad, o al menos, que valga la pena leerlas.

Espero que disfruten de la lectura casi tanto como yo disfruto escribiendo.

Un abrazo

El soñador despierto